CCN+PP=Nacionalismo español

CCN+PP=Nacionalismo español

D. Juan Jesús Ayala Hernández

Presidente Insular del PNC en Tenerife

ESTO es así de claro. No tiene vuelta de hoja. Y por más argumentos que se quieran dar, como que es una emulación de UPN, que si los de Aragón, que si esto que si lo otro..., lo cierto es que estamos ante una situación política esperpéntica y tremendamente confusa. No me imagino ni por un momento que en el País Vasco el PNV vaya junto a las elecciones con el PP y pida el voto a sus militantes para esta organización política; como de ninguna de las maneras se hace posible pensar que CiU concurra a las elecciones con el PP y recabe el voto para el partido de Rajoy. Como esto no se puede dar, y aunque las ideologías sabemos que están situadas a los pies de los caballos, estos supuestos son inasumibles; jamás el nacionalismo vasco o el catalán dejarán de serlo, perderán su identidad de años por aliarse electoralmente con una fuerza política españolista, y si algún día lo hicieran es que en ese momento han dejado de ser nacionalistas para convertirse en cualquier otra cosa menos en una organización nacionalista.

¿Y por qué esto sucede en Canarias? ¿Es tal vez porque a algunos que militan o se dicen ser nacionalistas les falta enjundia y personalidad ideológica? ¿Cómo se puede hablar de independentismo, aunque sea económico, e ir hacia un Estado confederal y al poco tiempo tener actitudes de dependencia centralista y pactar con aquellos que quieren cargarse el modelo de Estado actual, asumiendo el centralismo poder y más poder, dejando para el resto migajas o casi nada? ¿Qué es lo que se busca por medio de la política? ¿Enaltecerla, ponerla en el pódium que se merece o seguir desmereciéndola con maridajes políticos que no casan desde el punto de vista ideológico, y sí desde otra vertiente, tal vez? Eso lo sabrán los que firman ese tipo de pacto contra natura, y las preguntas son muchas, tal vez inacabables.

¿Qué es lo que funciona, qué mecanismos psicógenos se ponen en movimiento para que se pase de constituirse en adalid de una deseada unificación nacionalista a dejarla atrás, sometida a lo imposible y ante una coyuntura, la que sea, se arrumbe uno al sol que más calienta en este momento? Ícaro quiso también subir volando a lo más alto de los cielos, pero no se percató de que sus alas eran de cera y cuanto más subía el sol se las derretía cayendo al vacío ante su propio asombro.

Malabarismos políticos ha habido muchos -y lo que queda-, pero lo visto ahora es rizar el rizo de los despropósitos. Cada cual está capacitado para hacer lo que más convenga, y en ese ámbito el respeto hay que tenérselo. Pero si hacemos el comentario desde un escenario estratégico-ideológico, esta decisión de confluencia, de sumar el voto del CCN y el PP, no tiene ningún tipo de explicación política coherente y creíble. ¿Tener presencia algunos militantes del CCN en el Parlamento o en el Senado español? ¿Y formando grupo con los del PP? ¿Y cómo se podrán conjugar decisiones que desde una vertiente nacionalista se deban tomar para Canarias con otras, las del PP, que se deben a que lo que prima es lo que dicte Madrid? Y luego enfrente tienen también a los diputados y senadores de la coalición CC-PNC-NC con argumentos contrapuestos. La situación, desde luego, difícil y confusa. ¿Tal vez lo que se ha producido es un nuevo encuentro de viejos amigos, donde cada cual tiene su estrategia, unos por un lado fracturar el nacionalismo canario e irlo laminando paulatinamente, y otros, sin darse o dándose cuenta de esta maniobra, sueñan con un desmedido afán por estar en las instituciones radicadas en Madrid pese a quien le pese? O sea, el personalismo elevado a su más alta potencia.

Lo que sí parece claro es que, por muchos pretextos y justificaciones que se den o se puedan dar próximamente, es difícil comprender este tipo de maridaje. Lo que sí se podrá obtener a cambio es tener noticia de quién es quién en la política canaria y con quién nos jugamos los garbanzos. Y pensar -no hay otro remedio- que el nacionalismo, si es que el CCN continúa anclado en esa ideología a la cual ha sometido a un constante quita y pon de siglas desde su fundación, está en el camino de soportar una posible unificación nacionalista o ha dejado, una vez más, de ser nacionalista al menos para algunos de sus integrantes que se han reencontrado con su partido de origen, el PP, que nunca, según lo visto, deberían haber abandonado.

De momento, y hasta que no se demuestre lo contrario, el CCN ha vuelto a descolgar la "N" o quizás apuntalándola junto al PP como un aliado más del nacionalismo español.