Entrevista del Domingo 8/2/2009

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Juan Manuel García Ramos
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Entrevistas

"La Soberanía tendría que decidirla el pueblo, no la ONU"

-Entrevista al Presidente Nacional del PNC: D.Juan Manuel García Ramos

EL DÍA, S/C de Tenerife

Nacionalista por vocación, Juan Manuel García Ramos da mucho valor a la decisión del pueblo. Eterno defensor de la unidad de todas las fuerzas nacionalistas, aboga por una relación de bilateralidad de Canarias con el Estado.

-¿Cómo analiza, en general, el panorama actual del movimiento nacionalista canario?

-Pues creo que atraviesa un momento muy delicado.

-¿Por qué?

-Siempre tengo en la memoria el fenómeno de la UPC (Unión del Pueblo Canario) en la legislatura 1979-1983. Fue una organización política que llegó a tener representación en Madrid, un alcalde en Las Palmas de Gran Canaria y otros representantes públicos y desapareció en una sola legislatura. Por eso, el proceso que está viviendo en estos momentos Coalición Canaria -que al fin y al cabo es la organización nacionalista que, junto a Nueva Canarias, tiene más apoyo social- está en una situación de crecer o desaparecer y fragmentarse en insularismos.

-Usted ha apostado en reiteradas ocasiones por la unidad de todos los nacionalistas. ¿Hasta qué punto los resultados de las futuras elecciones europeas marcarán un antes y un después en el nacionalismo canario?

- Las elecciones europeas van a ser un test muy peligroso para el nacionalismo canario, porque al ser el estado español una circunscripción única y no establecerse circunscripciones acorde a la realidad autonómica, todos los partidos nacionalistas en España van a tener muchas dificultades para alcanzar el objetivo de lograr diputados. A nosotros nos va a resultar muchísimo más difícil. Vascos, catalanes y gallegos parece que no se ponen de acuerdo y nosotros podríamos engancharnos a una plataforma de esa naturaleza, sería lo ideal. Pero, si no es así, conseguir los 400.000 votos que se necesitan para tener un diputado en Estrasburgo va a ser muy difícil. Eso va a significar un fracaso más del nacionalismo, que ya lleva acumulados varios fracasos en elecciones anteriores, tanto autonómicas como generales. Lamento que con vistas a este test que todos debemos contestar se siga en la fragmentación nacionalista. Veo cómo Nueva Canarias no quiere dialogar con el resto de los nacionalistas y sigue empeñada en mantener esa ruptura que nos ha perjudicado anteriormente y muchísimo más nos va a perjudicar ahora.

-Sí, pero Nueva Canarias no es el único partido nacionalista que existe en las Islas para fraguar esa unidad; hay otros con los que poder negociar también... ¿Confía en que las demás organizaciones sí concilien esa unión?

-Sí, yo creo que el resto de los nacionalistas que estamos en una línea no independentista podremos sin duda llegar a un futuro acuerdo.

-¿Y esa unión trascendería el interés electoral de suma de votos y continuaría en el tiempo?

-Por supuesto, debería ser así. Yo creo que nosotros debemos plantearnos mediante documentos y objetivos políticos comunes un proceso de unificación que está pendiente desde siempre.

-¿Qué aspectos concretos han motivado que prolifere esa falta de unión? ¿Por qué partidos estatales como el PSOE o el PP sí mantienen esa unidad, a pesar de desavenencias internas, y no lo han logrado los nacionalistas?

-El nacionalismo canario posible en estos momentos sufre los embates de las organizaciones políticas españolas con delegaciones en el Archipiélago y de algunas opciones independentistas sobre las que gravitan influencias de carácter externo como marroquíes o argelinas. O cuando no, gravitan también otros idealismos que merecen nuestro respeto pero que no pueden creerse los dueños del debate que se está suscitando al respecto. Es difícil el nacionalismo responsable en estos momentos y el nacionalismo pegado a la realidad.

-Pero todo el mal no puede ser de otros, alguna culpa habrá tenido ese nacionalismo al que usted representa...

-No, claro, el nacionalismo ha tenido la culpa de no haberse organizado.

-¿Un problema de personalismos?

-Sí, sí... hay muchas cabezas de ratón; eso ha impedido esa unidad. Y, sobre todo, también ha faltado en las organizaciones políticas nacionalistas con mayor apoyo social el liderazgo moral de convencer al resto de los líderes nacionalistas de que esa unidad era posible y, además, era fecunda para unas y otras organizaciones.

-El polémico anexo de la ponencia ideológica del último congreso de Coalición Canaria en el que no se reconocía la nación española fue muy descarado para ser un error, ¿no cree? ¿Qué análisis hace de ese documento político?

-Bueno, yo creo que en todas las organizaciones políticas, sobre todo en las nacionalistas, hay pensamientos de distinta intensidad. Por eso pienso que ese anexo fue impulsado por un grupo de militantes que situó esos objetivos en esa ponencia. Luego, la mayoría lo rechazó. Es natural que se piense en esos conceptos. De todas formas, soy de los que piensa que el nacionalismo se demuestra andando y que primero tenemos que aprender a gestionar nuestra libertad y luego ser plenamente libres. En el horizonte hay una posibilidad, la de usar el artículo 150.2 de la Constitución, que permite una cosoberanía entre el Estado y sus territorios autónomos, mucho más en un territorio tan diferenciado como Canarias. Pienso que el verdadero nacionalismo debiera estar optando ahora mismo por esa bilateralidad de la que ha hablado también el presidente Paulino Rivero, tanto de forma política como hacendística. Luego, habiendo aprendido ese paso, el pueblo sería quien decidiera los pasos futuros que se deben dar. Porque el nacionalismo es el desarrollo de una sociedad, un territorio y una cultura, y las graduaciones en cuanto a autogobierno, llámense independencia, soberanía o estado confederal español, es algo que el pueblo analizará en cada momento. Lo peligroso es que los dirigentes se coloquen por delante de este pueblo, es decir, coloquen el carro delante de los bueyes y se pidan cosas como que la ONU nos dé la soberanía. Yo creo que la soberanía no nos la tiene que otorgar un organismo internacional tan puesto en duda.

-¿En ese modelo de cosoberanía que reclama para Canarias no podrían reflejarse otras comunidades autónomas y pedirlo para sí?

- Nosotros somos una antigua colonia, una factoría europea en el Atlántico, se quiera o no. Hay razones más que suficientes para ello; la geoestrategia nos dota de unos argumentos que no tienen las otras 16 comunidades.

-¿Y de un Estado federal? ¿Sería partidario?

-Bueno, siempre se está hablando de que el título octavo de la Constitución apunta hacia un Estado federal, pero no lo es; no tenemos, por ejemplo, un Senado en el que estén representados los pueblos de España...

-¿Y ve factible que Canarias sea independiente?

-Podría serlo, porque Malta con 316 kilómetros cuadrados y 400.000 habitantes es independiente. Eso no es un imposible, pero creo que nosotros tenemos que madurar todo esto con la voluntad de nuestro pueblo. Yo no comparto, por ejemplo, el nacionalismo panafricanista para Canarias de Antonio Cubillo. Si Canarias es algo en el mundo es por su insistencia en el diálogo y proyección atlántica. Reconozco y respeto que haya nacionalismos de distinta intensidad que parten todos de la idea de defensa de un territorio, una sociedad y una cultura. El Gobierno canario actual está impulsando algunos de estos objetivos nacionalistas.

-Algunas voces nacionalistas opinan que este Gobierno se está quedando un poco corto...

-No lo veo así. Antes no se había hablado de un Plan de Empleo propio para residentes, de primar a las empresas canarias en la concesión de obra pública, en la reclamación de la mediana con Marruecos, en el control de población e inmigratorio... Y en esa defensa de una cultura propia se está potenciando un instrumento como la radio y la televisión autonómica, de las que tengo que decir que no están dando todo lo que pueden dar. Quizá al Gobierno le ha faltado publicitar más esas cuestiones que, además, estaban dentro del acuerdo electoral de CC y PNC.

-¿En qué aspectos concretos debería basarse un acuerdo común de los nacionalistas?

-Basándonos en esa máxima de una sociedad, un territorio y una cultura habría que establecer un programa común; ya nosotros lo hemos hecho con CC. Lo que interesa a un nacionalismo es la consecución de sus objetivos ideológicos y el medio para llevarlos a cabo. Y es más ventajoso defender esos intereses todos juntos. Esos objetivos básicos pueden resumirse en una hacienda propia, lograr del Estado la capacidad de relacionarnos con los pueblos del entorno, un orden público propio (una Policía autonómica), controlar nuestra población y la inmigración, manejar todas las infraestructuras (puertos, aeropuertos...)... es decir, tener más o menos las competencias de un Estado sin serlo. Porque, además, estamos en un momento en que la globalización todo lo puede y no es el momento de que los pueblos tengan que ir a la fuerza por su lado. Antonio Pérez Vuatouriez, un viejo militante nuestro, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de La Laguna, decía que pensar en esta época de globalización en una soberanía o independencia absoluta era una quimera. Ni siquiera Europa es independiente y soberana; ni siquiera España es independiente y soberana, porque no tiene moneda, no tiene defensa, no tiene capacidad de controlar sus fronteras... todo es transnacional. Y en esa transnacionalidad lo que debemos hacer es buscar nuestro puesto y nuestro lugar digno en el contexto español y europeo.

-¿El PNC es el candidato número uno a esa unidad?

-Bueno, el Partido Nacionalista Canario tiene 85 años de historia y se ha sabido adaptar a la realidad de Canarias, desde las primeras tesis independentistas radicales de Secundino Delgado a las tesis más autonomistas que han surgido con posterioridad. En nuestro partido proclamamos y postulamos esa unidad y sobre todo potenciamos una política de buena vecindad entre todos los partidos nacionalistas, desde los más independentistas hasta los más conservadores, porque recíprocamente eso siempre nos enriquece...

-...¿hasta el punto de perder las siglas y fusionarse en un único nombre y movimiento?

-Sí, si nosotros llegamos a ese acuerdo y lo consideramos importante, serán los militantes del partido los que tengan que decidirlo. A nosotros, entonces, no nos importaría ofrecer nuestras siglas.

-...¿porque el PNC tiene las siglas más propicias para aglutinar a todo el nacionalismo?

-Desde luego, son las más propicias, las más llenas de historia y las más llenas de honor, también, porque en el PNC ha habido personas que han dado su vida por este partido -José Cabrera Díaz, líder obrero tinerfeño, fundó el partido en Cuba en 1904 y "sufrió muchos descalabros", y Secundino Delgado "murió enfermo y perseguido"-.