Balas para los jóvenes, dinero para los bancos

Autor: 
Juan Jesús Ayala
Categorías: 
En el camino de la historia

ESTE FUE EL GRITO DE GUERRA de los jóvenes en la revuelta estudiantil de Grecia, por lo que podemos pensar, si es que los gurús de la economía aciertan con los malos presagios que se avecinan, que este grito no se vaya a acantonar sólo en Grecia, sino que rompa el cerco y su proclama inunde gran parte del mundo occidental.Por lo que también pudiera acontecer, rememorando la historia, cierta similitud con los inicios del año 1930, con el arrastre motivado por el "crack" del 29 que entre otras cuestiones desmotivó a la juventud, que dejó de creer en la política y en los político, y por medio de su descontento, dado que sus perspectivas no fueron satisfechas por los poderes públicos, les dieron la espalda cayendo en brazos del anarquismo. De esa manera y por medio de una rebeldía que no era ni blanca ni azul, sino vital, contribuyeron a una nueva filosofía y a una visión diferente del mundo que nada tenía que ver con lo anterior y fabricaron otra dimensión, la unidimensión "sartriana" del hombre del momento. Nos espera, pues, un año que termina en nueve. Y no es que este número tenga muy mala prensa, pero sí es necesario saber que este año se conmemora los veinte años de la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética; los 30 años de la revolución islámica de Irán; los 40 años de la revolución libia que llevó a Gadafi al poder; los 50 años de la revolución cubana con la bajada desde Sierra Maestra y la entrada en La Habana de los barbudos de Fidel, como promesa de un futuro alentador para la isla sin "batistianos" y sin norteamericanos; los 60 años de la revolución china; los setenta de la derrota de la Segunda República española por medio de un levantamiento militar y una guerra civil despiadada que ahora se pretende recomponer, y los 80 del "crack" del 29, que es quizás el referente que más tenemos delante y el recuerdo del mal sabor de boca que dejó en la historia de la humanidad.La recesión que nos acompañará durante todo este año, si es que los economistas no nos engañan una vez más, va a ser una constante y la crisis golpeará de manera contundente la economía mundial, lo que nos situará en un camino plagado de miedos y de incertidumbres, sobre todo, ante la incógnita de no saber qué va a pasar y si los gobernantes están o no preparados para tomar decisiones ante los acontecimientos que agazapados están prestos a saltar la barrera de lo contenible.El año 2009 será un año de expectativas, a la vez acechado por múltiples peligros donde se comprobará cómo una era, la del neoliberalismo, comienza a finiquitar y aparece tibiamente un nuevo paradigma que aún no se ha bautizado y se le está buscando nombre y padrino. Lo que sí sería de desear es que no se usen las rémoras viciadas y nos involucren en una guerra multidimensional como única salida y como recurso de última hora. Y que las balas se encasquillen en los cargadores y el dinero llegue a quien tiene que llegar, a los necesitados, y no tanto a los bancos, los que nunca han perdido.