Juan Manuel García Ramos

Unidad del Nacionalismo: debate y calendario

Quiero hablar de la tan traída y llevada unidad de las fuerzas nacionalistas canarias y quiero proponer cierta metodología de trabajo para alcanzar de nuevo ese objetivo político, si es posible alcanzarlo, como lo fue entre Coalición Canaria y el Partido Nacionalista Canario en las elecciones autonómicas y generales del 2007 y 2008.

Demo-acracia

Si la democracia es el poder del pueblo, la demo-acracia es el pueblo partidario de la supresión de toda autoridad, es el desgobierno del pueblo. O algo así.
Pero parece que en las calles griegas y en los cafés románticos de la plaza Sintagma de la capital helena, el concepto de demo-acracia va cogiendo fuerza estos días y los atenienses lo ven ya como una contestación histórica a los esfuerzos intelectuales de la élite académica de la era de Sócrates y de Platón. Puestos a inventar palabras, los griegos no tienen rivales desde hace por lo menos veinticinco siglos.

Un siglo de Onetti

Toda la vida se la pasa uno persiguiendo un modelo de ser que en la mayoría de los casos no se alcanza. El entorno familiar y social y la educación que recibimos nos conducen por regla general a formarnos una idea de nosotros mismos que muchas veces nada tiene que ver con la persona que somos en la realidad.

La jaula

Canarias es una jaula donde -¿cómo no?- están encerrados los canarios. ¿Alguien los encerró para siempre? Alguien lo pretende, aunque cada vez le cuesta más esfuerzos cumplir esa misión de confinamiento. Pero hasta ahora no le ha ido mal, maneja todos los poderes posibles para llevar adelante su tarea.

Palabras íntimas

Uno de estos días pasados, el cineasta recién premiado Miguel G. Morales me citó para hacerme algunas preguntas muy particulares frente a su cámara de fino profesional del celuloide.

La cuestión canaria

Hace unas semanas, al referirme al nacionalismo españolista radical que se asienta en Canarias desde hace siglos y frena y combate desde muchos frentes el nacimiento de cualquier articulación del nacionalismo canario como fórmula política, aludí también a lo que fueron los últimos decenios del siglo XIX y los primeros del siglo XX para los movimientos nacionalistas y autonomistas de nuestras islas, tanto dentro de ellas como fuera.

Déjennos morir tranquilos

 La muerte en nuestros días ya no es el descanso eterno. Puede ser el principio del fin más inesperado. Ya no dejamos morir en paz a nuestros semejantes, la legalidad vigente, la ciencia médica y el periodismo amarillo y no tan amarillo son capaces de darle la vuelta a cualquier personalidad a la hora de ausentarse de este mundo.

Contra el nacionalismo canario

Uno de los errores más clamorosos del nacionalismo canario, en cualquiera de sus versiones, es ignorar que en las Islas existe un nacionalismo españolista radical, casi al borde del inconstitucionalismo, que se agazapa en radios y televisiones dirigidas desde Madrid, en parte -y digo en parte y no en todo, para los que ya están pensando en ir al juzgado- de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en parte de la fiscalía, en parte de la judicatura, de los columnistas de prensa y de editores de diarios, en parte del funcionariado estatal destinado en Canarias, en parte de los directivo

CONTRA EL NACIONALISMO CANARIO

Uno de los errores más clamorosos del nacionalismo canario, en cualquiera de sus versiones, es ignorar que en las Islas existe un nacionalismo españolista radical, casi al borde del inconstitucionalismo, que se agazapa en radios y televisiones dirigidas desde Madrid, en parte -y digo en parte y no en todo, para los que ya están pensando en ir al juzgado- de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en parte de la fiscalía, en parte de la judicatura, de los columnistas de prensa y de editores de diarios, en parte del funcionariado estatal destinado en Canarias, en parte de los directivo

Contra el nacionalismo canario

 Uno de los errores más clamorosos del nacionalismo canario, en cualquiera de sus versiones, es ignorar que en las Islas existe un nacionalismo españolista radical, casi al borde del inconstitucionalismo, que se agazapa en radios y televisiones dirigidas desde Madrid, en parte -y digo en parte y no en todo, para los que ya están pensando en ir al juzgado- de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en parte de la fiscalía, en parte de la judicatura, de los columnistas de prensa y de editores de diarios, en parte del funcionariado estatal destinado en Canarias, en parte de los direct

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