Juan Manuel García Ramos

Nacionalismo canario en madrid

Todo está a la sombra de las nueve medidas adoptadas esta semana por el Gobierno de Rodríguez Zapatero (o Zetaparo, como alguien lo ha rebautizado). Todo está a la sombra de este debate sobre las soluciones a una crisis que tanto tardó ese mismo ejecutivo en reconocer y tanto nos va a costar remontar. Pero habrá que seguir pensando sobre otros asuntos, y he de confesarles que llevo un tiempo algo desconcertado con el comportamiento de los representantes del nacionalismo canario en el Congreso de los Diputados y en el Senado madrileños.

¿Comunistas o consumistas?

Por comodidad, los seres humanos solemos pensar en clave de opuestos: el bien y el mal, el cielo y el infierno, el alma y el cuerpo, ángeles y demonios, luces y tinieblas. La mera fórmula maniquea.

Acelerones de la historia

D.Juan Manuel García Ramos

Presidente Nacional del PNC

Casi todo lo que se puede pensar sobre la evolución e involución de una sociedad se dio en el periodo de vida de una sola persona: en apenas setenta y ocho años.

Nacionalismos periféricos

Podemos llegar a pensar que el único partido político español interesado de verdad en resolver la crisis económica que se padece en todo el país es el PSOE, a pesar de sus fracasados intentos por combatirla?

¿Podemos llegar a pensar que el resto de las fuerzas políticas presentes en el Congreso de los Diputados instrumentalizan esa crisis económica en función de la rentabilidad electoral futura que acaso les depare?

Educación a la boloñesa

Para los que vivimos la educación universitaria aderezada con salsa franquista, el saborear ahora el mundo académico impregnado de salsa boloñesa puede ser un atractivo. Los tiempos cambian y nosotros cambiamos con ellos. Para bien o para mal.

La Europa que se negó en 2004 a la integración política en Lisboa fue capaz de apostar cinco años antes, en 1999, por la integración de los estudios superiores en la ciudad italiana de Bolonia. ¿Fue un acierto esto último? ¿Fue un desacierto?

Bicentenario

Aunque en esos agitados años, la promulgación de la Constitución de Cádiz, por parte de la oposición española a Napoleón I, pudo suponer un último esfuerzo por salvar las relaciones políticas y económicas entre España y sus posesiones de ultramar con un nuevo tratamiento entre las partes en cuestión que en cierto modo anticipaba lo que luego vino a ser la creación de la Commonwealth entre el Reino Unido y su viejo imperio trasatlántico.

Economía y terror

En estos días de balances anuales, uno tiende a ordenar sus preocupaciones y hasta sus estupefacciones. Yo me decido por dos de ellas: el estado de la economía española y la espiral de terror internacional que sigue la senda iniciada el 11 de septiembre de 2001.
Empecemos por la primera.

Antinacionalismo programado

Hay, en todas las personas, una tendencia a pensar simplificando las cosas: blanco o negro, izquierda o derecha, bueno o malo. En el debate político canario, tras los rebrotes independentistas en Tenerife, generados en torno a los editoriales del periódico El Día y la manifestación de La Laguna del 24 de octubre de 2009, se ha empezado a instalar otra dicotomía: independencia sí/independencia no.

¿Nos espían?

La guerra la libran el PSOE y el PP, en el fondo va en contra de la intimidad y el libre pensamiento de los ciudadanos, y una de las armas de uso común de ambas organizaciones políticas contra las libertades individuales es el tan traído y llevado SITEL (Sistema Integrado de Interceptación Telefónica).

Un partido compró ese software, otro lo ha usado con unos réditos políticos y judiciales de largo alcance.

¿Nos espían?

La guerra la libran el PSOE y el PP, en el fondo va en contra de la intimidad y el libre pensamiento de los ciudadanos, y una de las armas de uso común de ambas organizaciones políticas contra las libertades individuales es el tan traído y llevado SITEL (Sistema Integrado de Interceptación Telefónica).

Un partido compró ese software, otro lo ha usado con unos réditos políticos y judiciales de largo alcance.

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