Unidad nacionalista

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 Es indiscutible la existencia de un espacio nacionalista y una conciencia de canariedad que ha ido cuajando en la sociedad de las islas. Como es evidente que por separado ninguno de los partidos que ahora mismo tienen espacio electoral nacionalista han logrado sus objetivos políticos.

La últimas elecciones autonómica, generales y las europeas ponen de manifiesto que en Gran Canaria, Nueva Canarias y Coalición Canaria mantienen intacto su electorado, pero por separado no alcanzaron el número de votos suficientes para llegar a las instituciones. La necesidad será, quizás, el único elemento que obligue al nacionalismo canario a replantearse su división interna, porque las discrepancias ideológicas profundas son pocas y las posturas a este nivel son renunciables. No es inalcanzable un programa de mínimos que permita la articulación de un espacio único desde el que configurar una alternativa sensata y respetuosa de los distintos procesos que alberga el propio nacionalismo, y que, al mismo tiempo, no sea estridente para el conjunto de los canarios.

 Pero no es Nueva Canaria el único problema de la unidad nacionalista, es imposible olvidar que en el proceso de desintegración de Coalición Canaria son varios los partidos y las personas que han quedado en el camino, entre ellos el PIL, IF , el PNC, el CCN, ICN, el PIL o la propia Agrupación Herreña Independiente, que junto con el PNC volvieron al seno de la Coalición.

Existe ya un trabajo previo de acuerdos mínimos, expresado en el Manifiesto Nuevo Siglo, firmado por el PNC y por CC en el acuerdo electoral de 2007, que muy bien podría servir de base programática, como propone el líder del PNC, Juan Manuel García Ramos, en su reciente libro Intrahistoria del nacionalismo canario. Mucho me temo que el problema no está en los programas, sino en las personas. En ese proceso de descomposición del nacionalismo desde el poder, son muchos los agravios y los reproches pendiente. La reconciliación por la vía generacional no será posible sin renuncias sonoras y costosas. Y eso sólo es posible desde la abdicación de los que tienen el poder, si creen en un proyecto para dejar de depender de los partidos nacionales.

Manuel Mederos

Artículo de Opinión-Periódico Canarias7

Miércoles 17 de Junio de 2009