Sres. diputados, pónganse a trabajar

Autor: 
Juan Jesús Ayala
Categorías: 
Artículos

ESE FUE EL MENSAJE final del debate o debacle de la nación que profirió el presidente del Gobierno. Viene a ser esto un intento de poner la pelota en el tejado de los demás, a la vez como si por deducción se entendiera que hasta aquí era la holgazanería lo que primaba en el Parlamento español y no la dedicación que ahora se espera de los señores diputados.

Mal lo tiene el Gobierno y, sobre todo, cuando a los cuatro millones de desempleados que existen les llegan estas cuestiones que pudieran sonar hasta como insultantes puesto que con ellos se ha jugado al gato y al ratón y a contar mentiras dando la impresión de que el disparate y la incoherencia no tuvieran nada que ver estando dentro de lo mismo, y como si diera igual una cosa que otra.

Da lo mismo decir que se conseguirá el pleno empleo como lo contrario, que es la desgarradora evidencia; como manifestar hasta la saciedad que la economía del Estado español, con la bajada de un 2,9 por ciento del PIB, es la más boyante de la Unión Europea, o que en el fracaso escolar se está a la cola de Europa, pero que ahora, con esos 450.000 ordenadores, va a despegarse en el campo de la investigación y que por ese camino se será puntero y referencial, como si la ciencia y los adelantos que hoy se tienen desde el punto de vista tecnológico y científico no se deban a Pascal, Galileo, Descartes ni a Einstein, por citar algunos que desconocían el campo de la informática y que sí tenían la curiosidad y la inteligencia debidamente estimuladas para llegar a ser lo que fueron.

Difícil papeleta, y más aún porque no se encuentra por los sabios del momento un modelo que sea capaz y suficiente para sacar a flote una economía que está prácticamente hundida. Y no es sólo el trabajo lo que importa, que también, es el desarrollo intelectual puesto al servicio de los demás y no a uno mismo como individuo para lograr poner al descubierto las recetas que deberán ser respaldadas y propiciadas por el Gobierno. Y que no sean para salir del paso porque las elecciones europeas son el mes próximo y hay que ganar un pulso aunque no se tenga partida financiera alguna y menos aún plazos fijados para su ejecución.

Esperemos que mañana, tras la aprobación de las propuestas de resolución cada cual saque el beneficio apetecido para sus respectivos territorios y que la satisfacción viva al menos durante lo que queda de año y no sea pan para hoy y hambre para mañana. Así como sería de desear que fuera el inicio del camino de una reforma o innovación de un modelo estructural sin olvidarnos de que con este que está en descalabro, en su momento se consiguió el máximo de esplendor. Suena raro, ¿no?

 Y en lo que respecta a Canarias, lo prometido como es un plan integral para las Islas que se tratara en un próximo, aún sin fecha, Consejo de Ministros no sea sólo un brindis al sol porque en la gente ya se nota un cierto ánimo de cabreo, y por más que se diga que la situación se va a encarrilar y solucionar, esa canción es vieja, majadera y ya tiene la letra deslustrada. Y con una cifra del 29 por ciento de paro en un territorio es poco más o menos que una bomba de relojería presta a estallar en cualquier momento y de consecuencias imprevisibles.