Menceyatos, ¿por qué no?

Autor: 
Juan Jesús Ayala
Categorías: 
Artículos

Es ésta una idea que ahora ha salido a la palestra pero que dentro de nuestro partido, el PNC, se ha comentado más de una vez la posibilidad de esa nueva configuración político-administrativa para Tenerife. Y, además, haciéndola extensiva para el resto de las islas. Y desde el punto de vista de la operatividad y, sobre todo, como una culminación definitiva de una reforma administrativa para Canarias, no habrá otra alternativa que no sea ir por ese camino.

Mancomunar servicios quizás sea el primer paso que haya que dar para, posteriormente, sin mucha dilación, los ayuntamientos, tendrán que resignarse y asumir perder parte de su territorio e integrarse en un nuevo status, que lo de menos es el nombre que se le ponga a esa nueva estructura, llámense menceyatos o comarcas

La comarca o los menceyatos, que más da como queramos denominarla, obedecen a criterios que fueron ordenados de una manera lógica y hasta prudente por los antiguos pobladores de la isla, en lo que se refiere a delimitar el territorio bajo los criterios de su productividad y por todo aquello que pudiera motivar y procurar la subsistencia y así se desarrolló y configuró entre los linderos naturales de los barrancos.

Si en su día fueron nueve los que existían, en donde unos, como los del sur de Tenerife, estaban predispuestos para la paz y no destruirse entre arcabuces, pedradas y lanzas, y otros, los del Norte, preparados para la defensa y la guerra, sí que habría que tener buen cuidado de llevarse a cabo esta nueva concepción de las islas que no se convierta en una maniobra fallida y se desentierren viejos enconos y traiciones, por lo que la cautela y el buen tino es imprescindible

Se trataría de homogenizar territorios, simplificar y ordenar bajo una visión moderna y eficiente la administración, sobre todo, pensando en aquellos que a diario se acercan a las puertas de los ayuntamientos.

Algunos dirán, y tal vez con razón, que los Cabildos deberían ser nuevamente definidos y si su utilidad, una a vez que existe un Gobierno de Canarias, pudiera cuestionarse su existencia puesto que si en 1912 tras la ley de cabildos que se elaboró para abortar el pleito insular, cuestión que no se ha logrado, si esa tercera administración insular sería un obstáculo a tener en cuenta.

Si entendemos Canarias -y en ese camino debería ir la comarcalización- como un todo, como una isla única sin prepotencias añadidas, podríamos estar en la antesala de una nueva situación, que sería ni más ni menos que la instauración de una confederación. Y desde esa posible confederación lograda a través de la comarcalización, menceyatos, o guanartematos, lo que sea, se estaría de pleno derecho en una cosoberanía donde las cuestiones Canarias-Estado tendrían otra dimensión y tratamiento más definitivo y más nuestro.

Hay que empeñarse en dejar atrás la isla y desterrar la idea de que Canarias no se construye desde de la isla, la isla es un obstáculo y hay que sobrepasarla para así tener desde arriba una concepción universal de Canarias donde el mar se seque y deje de ser frontera entre unas y otras.

Menceyatos o comarcas, que más da, es la solución a estudiar, para reestructurar no sólo la administración sino que la comarcalización pondría a Canarias en una mejor disposición par obtener otros objetivos mas dinámicos, mas esperanzadotes, y así, en el contexto de la nueva política, caminar por la vía de la confederación. Por algo habrá que empezar y desear que esta vez, como es secular en las Islas, el enemigo no esté en casa.

Atrás deben ir quedando las capillitas, las menundencias políticas, y si el futuro no se quiere diluir y perder, hay que prepararse para un nuevo tiempo, que si lo dictamos desde aquí será mucho mejor para que no nos venga, como es costumbre, desde fuera, y que nos coja con el paso cambiado y sin saber qué hacer instaurándose una vez más la frustración y el desánimo.