¿Dónde estás Secundino Delgado?

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Cuando  oigo hablar de Secundino Delgado me acuerdo de mi abuelo que emigro a Cuba y siempre contaba aquella historia que repetía una y otra vez. Habiendo decidido emigrar por necesidad,  al  llegar a Santa Cruz,  esperaba subir al barco que lo llevaría a su destino y de repente un  afeminado según el,   empezó a burlarse y  le hacia carantoñas,  pero mi abuelo  era un hombre de campo que venía de Granadilla Abona  no tardo mucho en cansarse y  decidió salir corriendo tras el burlón para darle su merecido,  cuando lo alcanzo se armo una tremenda pelea  y así perdió el barco.

Este barco era el “Valbanera” que se hundía en la Bahía de la Habana con 488 personas. Secundino Delgado también emigro a Cuba y allí adquirió su formación política,  como otros tanto canarios que se caracterizaban por ser hombres trabajadores y humildes . Cuando leo la historia de Secundino Delgado y su poemas me da la sensación  que este curioso Anarquista padre de la Patria Canaria,  es  antes que nada  un hombre bueno,  que dedica su vida a luchar contra las injusticias sociales posiblemente influenciado por la moral cristiana a través de los ideales de igualdad de derechos  e independencia nacional que adquirió en Cuba, y siempre pensando en  su Pueblo  Canario,  con el objeto de que despertara de aquel largo letargo de injusticias que le obligaban a emigrar o a malvivir en una sociedad injusta y clasista. Allí donde estuvo lucho por los trabajadores y los mas desfavorecidos y en Tampa participara el en la huelga de los sindicatos del tabaco como cabecilla de las revueltas, en Venezuela seguirá  su lucha por la Nación Canaria porque desde la lejanía no puede olvidar el sufrimiento de una tierra oprimida por la pobreza,  sus palabras a través de su artículos y poemas que matienen  su pensamiento vivo. A su vuelta a Canarias es injustamente encarcelado  por el General Weyler,  tras un año en el cárcel enferma y muren sus dos hijos dice que antes de morir se le veía caminando muy triste por la calles  de Santa Cruz ,  después de su muerte durante mucho tiempo su nombre fue casi olvidado en Tenerife.  Secundino  relata   el momento de su detención con vergüenza esposado y escoltado por guardias civiles con estas palabras " Soy inocente, un hombre de bien; no me juzguéis mal. Toda mi vida la he llevado olvidado de mí y sólo atento al dolor ajeno. Yo siempre he defendido a los débiles."   Y desde aquí, quiero decir ¿Dondé estas Secundino Delgado? hoy mas que nunca nos hace falta gente  como tu.

 Jesús Alberto Reyes C.