Contradicciones

Autor: 
Aurelio González
Categorías: 
Artículos

 Cada día me parece más evidente que en política sólo sucede aquello que interesa que suceda por muy inesperado e ilógico que parezca. Casi me atrevería a decir que en política sólo ocurre lo que interesa que ocurra y siempre se encuentran argumentos para justificarlo. Mientras hay hechos políticos que casi se les ve venir y no se producen, otros, por el contrario, pese a parecer casi inverosímiles, suceden como la cosa más natural del mundo.

El mundo, la vida, está llena de contradicciones y la vida política más. Los acontecimientos políticos no hacen sino alejarse de las ideologías y de las coherencias programáticas y personales para acercarse de manera preocupante a los intereses de los partidos políticos por alcanzar el poder o por mantenerse en el mismo. Hoy parece más importante alcanzar los objetivos políticos que ser consecuentes y respetuosos con las ideas y con los votantes. Y eso no es bueno en democracia.

En Canarias han ocurrido estos días varios hechos que ejemplifican esto que digo. En Teguise el Partido Socialista, al apoyar a Coalición Canaria, le ha dado la alcaldía a un concejal de esta última formación imputado por presunta corrupción como consecuencia de una denuncia precisamente de los socialistas. ¿Ustedes lo entienden? Yo tampoco. Y menos cuando la propia Coalición Canaria ha contribuido a desalojar a los socialistas del Cabildo conejero y participa de una estrategia con el resto de partidos para reducir o anular el poder de los socialistas en la Isla.

En Madrid, Coalición Canaria vota a favor de los presupuestos para 2009 porque dice que son beneficiosos para Canarias, con lo cual apoya la continuidad de la política económica de Rodríguez Zapatero. La actitud resulta contradictoria e inexplicable cuando aquí en las islas voces de CC no hacen sino censurar permanentemente esa misma política económica del Gobierno del Estado. Uno se pregunta, entonces, qué pensarán de esto los ciudadanos votantes y cómo deben interpretar las buenas relaciones PSOE-CC de allá y las permanentes discrepancias y acusaciones de aquí.

En la capital tinerfeña Coalición Canaria y el PP gobernaron el municipio unos dos años con relativos buenos éxitos de gestión y sólo con los problemas derivados de los excesos de protagonismo político del portavoz popular Ángel Llanos. El alcalde Zerolo cesa a Llanos y todo el PP pasa a la oposición, pero mantiene su apoyo al Gobierno autónomo. Desde ese momento se incrementan las diferencias ideológicas y de gestión entre nacionalistas y populares, hasta el extremo de que para el PP lo que antes era bueno ahora es malo y al revés. No creo tampoco que entiendan estas conductas políticas los ciudadanos de a pie.

He puesto sólo algunos ejemplos, pero hay muchos más en nuestra vida política diaria. Ello demuestra una falta de respeto de los políticos que así se comportan a los ciudadanos que los votaron y que pagan sus impuestos bajo amenazas de recargos y embargos. No basta con blandir sugestivos programas electorales para ganarse el voto y el poder y luego hacer desde las instituciones lo que a uno, personal y partidariamente, más le interesa. Con estas contradicciones no estamos jugando demasiado limpio en democracia.