¿Autosuficientes?

Autor: 
Juan Manuel García Ramos
Categorías: 
Artículos
En virtud de las negociaciones habidas entre el PNV y el Gobierno de España, con vistas a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2011, esta semana hemos tenido noticia de lo que significaría para algunas comunidades autónomas españolas el romper la caja única de la Seguridad Social. Hemos sabido también que Canarias es la tercera de todas las comunidades, después de Madrid y Baleares, que más recursos cede al sistema de pensiones español. En el año 2008 Canarias aportó como cotizaciones sociales unos 3.723 millones de euros y recibió como pensiones contributivas unos 2.282, es decir, tuvo un superávit de unos 1.440 millones, lo que ha sido norma durante el periodo 2002-2008.
En el debate sobre la autosuficiencia económica de Canarias este es un dato más, aunque no el más relevante. Rastreando informaciones oficiales de los ministerios españoles, podemos enterarnos de que Canarias fue en 2009 la octava comunidad autónoma en generación de riqueza, en Producto Interior Bruto; la séptima en exportaciones al extranjero y la quinta en exportaciones agrícolas. Pese a la crisis del sector, seguimos estando, sin discusión, en puestos de cabeza en cuanto a recepción de turismo.
Quizás la enumeración de estas cómputos estadísticos pueda generarnos una euforia falsa en estos momentos de enfriamiento de nuestra economía, pero nos da la impresión de que muchas veces se habla de Canarias, dentro y fuera del Archipiélago, sin tener en cuenta el potencial económico que constituimos, especialmente si nos comparamos con el resto de las comunidades autónomas españolas.
Hace unas semanas me topé en la red con un blog donde los participantes debatían la autosuficiencia de Canarias con vistas a su posible independencia política. Entre los autores que intervenían me fijé en uno en especial por la contundencia de sus argumentos y la aparente precisión de sus cifras, cifras que luego he podido comprobar en fuentes muy fidedignas y que no se apartaban demasiado de lo aportado por el bloguero anónimo en cuestión.
En resumen, los argumentos y las cifras eran estos, en su orden:
Primero: Canarias es la octava comunidad autónoma [española] en PIB. Segundo: Canarias es la tercera en cotizaciones a la seguridad social, ingresamos 3.500 y recibimos unos 2.300. Tercero: Canarias es la quinta comunidad autónoma española en exportaciones y la sexta en millones de euros en exportación en agricultura, lo que viene ser lo mismo, somos de las mejores de España. Cuarto: Canarias con la independencia tendría prácticamente bajo control, gran parte del caladero canario-sahariano, más puntos para las balanzas entre exportación e importación. Quinto: Canarias solo con la independencia triplicaría sus ingresos, primero porque todas las empresas extranjeras tributarían en Canarias en vez de Madrid, y, segundo, porque con la independencia vendría la industria. Canarias es un país estratégico, tiene toda la materia prima del mundo a menos de 100 kilómetros, Canarias se puede convertir en el Singapur de África. Sexto: Canarias es una potencia mundial en turismo, recibe al año más de 10 millones de turistas y no es cierto que vaya a bajar un 50%, no sea mentiroso y alarmista [contestaba a su contendiente], como mucho para este verano un 30% y con datos en la mano, pero eso es por la crisis económica que vive Reino Unido. Que en dos años otra vez estamos a la cabeza mejorando las instalaciones y la oferta turística, pero con la independencia vendrá la industria. Por cierto, las Fuerzas Armadas Canarias las puede pagar [Canarias] perfectamente, el PIB de Canarias es de 47.600 millones de euros, muy superior a países de la UE como Estonia, Letonia, Chipre o Croacia, y todos ellos tienen fuerzas armadas.
Confieso que no soy de los que creen en la independencia de Canarias de hoy para mañana, pues los procesos de los pueblos no se pueden improvisar como algunos soberanistas-turbo plantean sin mucho ton ni son y desde luego sin aportar los argumentos que este bloguero ha sido capaz de reunir con cierta solvencia y honradez.
Pero no deja de resultar útil disponer de esta serie de datos referidos a Canarias a la hora de participar en el gran debate de la España de las autonomías y, en especial, cuando entran en la discusión comunidades como Cataluña, País Vasco o Galicia, que vienen avaladas por su carácter de nacionalidades históricas y se creen merecedoras de todo tipo de tratos diferenciales por el Estado.
Los canarios tendemos al victimismo, a la escasa autoestima, a desconocer nuestras potencialidades. También otros se encargan de jibarizar nuestras fuerzas. Lo han hecho durante siglos y les ha ido bien, han contado con nuestros paisanos cómplices que les han ayudado en esos tristes menesteres.
Las cifras aportadas más arriba, que nos colocan en lugares tan destacados de la economía española en general, debieran ser publicitadas con mayor amplitud y resonancia, conocidas por todos los ciudadanos de Canarias.
Una cosa es ser pobres y serlo, y otra es creerse pobres y no serlo. Los altos índices de paro en Canarias comparados con los de la media europea y española pueden hacernos pensar que Canarias vive subsidiada por España y Europa y no es así. Necesitamos cambiar nuestra mentalidad subalterna en muchos ámbitos de nuestro funcionamiento, y en particular en el económico. Necesitamos confianza en nosotros mismos, en nuestra competencia laboral, en nuestros empresarios y en nuestros dirigentes políticos.
Esa confianza en nosotros mismos es la que otorga fortaleza a la hora de negociar con otros sujetos políticos, llámese Estado español, llámese Unión Europea, los contratos que nos vinculan a esas estructuras de poder. Hay que mejorar esos contratos, hay que seguir perfeccionando nuestro estatus en la España cambiante y en una Europa tan escorada a los déficits del Este de su viejo territorio.
En Canarias hemos de pensar que estamos en una fase de transición, donde nada es seguro, donde nada es permanente y sí es todo transitorio, negociable, revisable: el próximo Estatuto de Autonomía, el Régimen Económico y Fiscal, el derecho básico comunitario que nos contempla.
Se trata de pasar de una sociedad dependiente a una no dependiente sin poner nunca en riesgo el futuro de nuestra ciudadanía, sin saltos en el vacío, dialogando con los interlocutores que más nos convengan y con el discurso apropiado, que no es el del corazón, sino el de la razón.
Para esa transacción permanente es muy útil saber quiénes somos y hasta dónde podemos llegar.
¿Sabían muchos canarios que éramos la tercera comunidad autónoma de España que más contribuye a paliar el déficit de la Seguridad Social? ¿Sabían muchos canarios que entre las comunidades autónomas deficitarias que ayudamos a salir adelante con nuestras cotizaciones se encuentra el País Vasco?